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lunes, 28 de agosto de 2017

UNIDAD QUIRÚRGICA JUÁREZ, A LA VANGUARDIA EN CIRUGÍA DE CORTA ESTANCIA


  •  A siete años se existencia, la Unidad Médico Quirúrgica Juárez Centro se consolidad como la institución más importante en cirugía de mínima invasión del país. Este año cerrará con más de tres mil procedimientos endoscópicos y quirúrgicos.

Así lo aseguró el doctor Santiago Vértiz Flores, director general de esta institución, durante la inauguración del evento académico conmemorativo del 170 Aniversario del Hospital Juárez de México.
Indicó que el objetivo de la creación de esta unidad fue ofrecer a la población sin seguridad social atención médica de vanguardia en cirugía de corta estancia, con la cual se pueden tratar diferentes padecimientos con excelentes resultados, disminuyendo periodos de estancia hospitalaria y de recuperación.
Por ejemplo, dijo, aquí se llevan a cabo cirugías de mínima invasión ortopédicas o del aparato digestivo, incluso, colocación de prótesis de rodilla y cadera, en estas últimas se logra una total rehabilitación del paciente en dos meses y medio.
Precisó que además de la atención médica, en breve de desarrollarán trabajos de investigación en el campo de endoscopia, alergias y ortopedia.
Recordó que es un hospital escuela, al albergar alumnos de pregrado de diferentes instituciones educativas como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional.
También será la sede de la Escuela de Enfermería del Hospital Juárez de México, cumpliendo así las tareas fundamentales de todo hospital: atención médica, investigación y formación de recursos humanos.
El doctor Vértiz Flores indicó que la tendencia mundial de la medicina es ofrecer a los pacientes procedimientos de mínima invasión con corta estancia hospitalaria, y que solo sean internados aquellos enfermos de alta complejidad.
Los antecedentes históricos del Hospital Juárez de México se remontan a los primeros años de la caída de Tenochtitlán; cuando al realizarse la traza de la ciudad, bajo el patrocinio y la supervisión de Fray Pedro de Gante, alrededor de 1524 (hace casi medio milenio) inició la construcción de cuatro capillas destinadas a la evangelización de los naturales de México-Tenochtitlán: Cuepopan  (Santa María la Redonda), Atzacoalco (San Sebastián), Moyotla (San Juan) y Tepoan (San Pablo).
En las instalaciones del Hospital Juárez del Centro, perduran los restos de la centenaria capilla, con sus muros de tezontle y con troneras, cornisas y gárgolas. Ahí, se encuentra la joya mejor guardada del Centro Histórico de la Ciudad de México: el único y monumental retablo labrado en cantera del mundo, del siglo XVIII.