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lunes, 18 de diciembre de 2017

SANTA CLAUS: LA FELICIDAD ES LA MEDICINA MÁS PODEROSA


  • Venció a los villanos Maléfica y al Príncipe Hans, que en el HJM buscaron sabotear la navidad

  • Corina, Johany, Diego Jesús y María José fueron autorizados por sus médicos del Servicio de Pediatría para sumarse a la fiesta de fin de año

 A pesar de sus intentos, Maléfica y el Príncipe Hans de las Islas del Sur fueron no lograron su propósito de estropear la fiesta de los niños del Hospital Juárez de México, y finalmente fueron derrotados por la Navidad, y en medio de la algarabía de docenas de niños, Santa Claus llegó con sus duendes y su cargamento de juguetes.

Con su contagiosa risa, Santa Claus expresó su satisfacción de poder llevarles algo de felicidad a los pacientes pediátricos del Hospital Juárez de México. "La medicina más poderosa es la felicidad", recalcó.
De esta manera dio comienzo el festejo que fue dedicado a los pacientes del Servicio de Pediatría, así como a una gran cantidad de niños que desde temprano habían acudido a las distintas especialidades de la consulta externa.
Corina, Johany, Diego Jesús y María José fueron autorizados por sus médicos del Servicio de Pediatría para sumarse a la diversión. Los llevaron en sillas de ruedas y con gran expectación ocuparon la primera fila, para presenciar el Show en que Maléfica y el Príncipe Hans trataron de empañar la Navidad.
Los peques del Servicio de Pediatría atestiguaron los reiterados intentos de los malévolos personajes por sabotear la fiesta navideña. Finalmente los villanos fueron opacados por el gran poder de los niños, y de esta manera se dio paso a la canción: “Llegó la Navidad”.
Fue entonces cuando Santa Claus, acompañado de sus duendes apareció en la escena. Los pequeños que junto con sus padres se habían acomodado alrededor del escenario, aplaudieron y lanzaron exclamaciones de júbilo y alegría al ver a uno de sus personajes preferidos en ésta época.
Antes, la mayor parte de los asistentes pasaron con los “pintacaritas”, para que los maquillaran. Así, transformados en feroces leones, tigres, perritos, el temible Chucky o como los alebrijes de la película Coco de reciente estreno, se fueron sumando a la fiesta.
Los organizadores les tenían atractivas sorpresas. Todos los asistentes recibieron su corona de Reyes y la portaron con orgullo. En el lugar de la reunión les invitaban a entretenidos juegos, como colorear dibujos, armar rompecabezas, jugar boliche y a las serpientes y escaleras.
Todos tuvieron grandes sonrisas al descubrir las piñatas y se les hizo agua la boca, cuando descubrieron la gran mesa en que les tenían pasteles, gelatinas, mini tortas, rollos de Pavo, jugos y dulces. 


Una gran cantidad de niños que habían acompañado a sus madres en la consulta externa, fueron invitados para sumarse a la celebración: Ian, de apenas un año, en brazos de la señora Delfina, no perdió detalle. Cómodamente en los brazos de su mamá, siguió la representación de Maléfica y el Príncipe Hans.

Para María Inés Campuzano Méndez, de seis años, la fiesta fue una sorpresa, ya que estaba en la consulta externa acompañando a su mamá Sara Olivia Méndez Moya, cuando recibió la invitación. Samuel, de tres años. Leonel, de siete, y Enrique, de nueve, Alma, Ángel Alexander, Emmanuel, siguieron el show desde el sillerío que se llenó desde el inicio de la fiesta de fin de año. 

Ramsés, quien había ido a su tratamiento de rehabilitación en el servicio de Ortopedia, era de los más divertidos. "No me llamen Ramsés, ahora soy Pánfilo", aclaró el pequeño de solo cuatro años, quien decidió cambiar de nombre luego de escuchar a las "ardillitas" que desde hace varias décadas se escuchan en la radio para  alegrar las fiestas de fin de año.

A Erika Juliano Rodríguez González y Mayra González les atrajo más la pintura. Solo querían colorear a Peppa Pig. "Es un personaje que me divierte", coincidieron las dos.

Akane, de siete años fue de las más entusiastas, que además mostraba con orgullo la cicatriz que le quedó en el brazo, tras sufrir una fractura. "De verdad, no me dolió cuando me curaron", dijo la muy valiente pequeña, quien dijo que va en Segundo "A" de la escuela Frida Kahlo, una pintora que se casó con otro pintor, Diego Rivera... "Las posadas me encantan, porque son muy bonitas y hacen reir a los niños”, dijo.