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lunes, 12 de marzo de 2018

EN EL ENGRANAJE DE LA ATENCIÓN MÉDICA, LA ENFERMERA ES UNA PIEZA IMPORTANTE


  • En el marco del Día Internacional de la Mujer, las enfermeras del HJM hacemos lo que se espera de nosotras

  • Mónica Patricia Parra Flores señala que “a casi 32 años de ejercer la profesión, me sigue gustando atender a los pacientes”
Desde que era niña decidí que sería enfermera, porque quería atender a las personas que necesitan ayuda. Así se lo expliqué a mi mamá, cuando ingresé a la Escuela de Enfermería de la Secretaría de Salud, afirma Mónica Patricia Parra Flores, Jefa del Servicio de Enfermería de la Unidad de Trasplantes del Hospital Juárez de México.
Por ello a casi 32 años de ejercer la profesión, me sigue gustando atender a los pacientes, darles los cuidados y atenciones necesarias para que se recuperen y salgan adelante, añade.
“Desde hace 17 años he estado en el Servicio de Nefrología y Trasplante de Órganos, y en todo momento hago sentir a los pacientes que me involucro con ellos, que los acompaño solidariamente”.
Realmente los atiendo con la mejor actitud, tanto al administrarles sus medicamentos, como al ayudarlos a bañarse, acostarse, sentarse o levantarse, porque estoy convencida de que ese es el papel real de la enfermera”, afirma.
Comprometida con su profesión, orgullosa de lo que hace todos los días en la Unidad de Trasplantes del HJM, Mónica Patricia Parra Flores no lo piensa mucho al hacer hincapié en que no puede ser de otra manera. Esa es precisamente nuestra misión como enfermeras. Por ello, además siempre debemos estar capacitándonos, para ser más eficaces en nuestra labor.
Entrevistada en el marco del Día Internacional de la Mujer, sostiene que “en el engranaje de la atención hospitalaria de los pacientes, las enfermeras del HJM somos una pieza importante. Hacemos lo que se espera de nosotras. No sólo cumplimos con nuestro papel de coadyuvantes en la atención médica con calidad y calidez, para que recupere su salud”.
Sabemos que desempeñamos un papel crucial, y realizamos nuestra labor con toda responsabilidad, ética profesional, y sobre todo con mucha calidad humana. Al final los pacientes y sus familiares reconocen que realmente nos involucramos con su padecimiento.
Tal vez por ello, prosiguió, cuando fuimos al Hospital General de Cuautla “Dr. Mauro Belaunzarán Tapia”, como voluntarias para ayudar en las labores de auxilio a los lesionados por los sismos del pasado 19 de septiembre, el personal médico y enfermeras de ese hospital nos dijeron que estaban admiradas de que las enfermeras del Juárez acudieran a ayudarles en esos momentos de gran dolor para la gente de Morelos.
-¿Vienen del Juárez? ---nos decían incrédulas las compañeras. Los cuatro días que estuvimos ayudando ahí, resaltaron que el trabajo profesional de las enfermeras del Juárez es muy reconocido. Saben que aquí un alto porcentaje de enfermeras son especialistas y tienen estudios de posgrado.
Mónica Patricia Parra Flores, quien es madre de dos hijos: César Fabián y Josué Diego, señala que en su familia están orgullosos de su profesión. Mi esposo César Álvarez Jiménez me dice que siempre estoy preparándome para hacer mejor mi trabajo, y yo les digo que siempre nos debe gustar lo que hacemos.
Al hablar de su carrera profesional como enfermera, Mónica Patricia narra que un año después de los sismos de septiembre de 1985 entró a trabajar en uno de los cuatro hospitales que en que se integraron a los trabajadores del devastado Hospital Juárez. Me tocó en el “Maximino Ávila Camacho”, que estaba con la calzada Constituyentes, y en 1991 nos trasladaron al recién inaugurado Hospital Juárez de México.
Al llegar aquí me tocó como jefa de enfermeras Inés Osorio Barreda. La Jefa del Servicio de Enfermeras, Irma Salgado Martínez, me asignó al Servicio de Urgencias de Pediatría, y de ahí pasé a otros servicios, hasta que llegué al Servicio de Nefrología y Trasplante de Órganos.
Luego, en el mes de agosto pasado, el doctor José Narro, Secretario de Salud, inauguró la nueva Unidad de Trasplantes. Es aquí en donde he atestiguado la calidad de los cirujanos del hospital, que llevan a cabo infinidad de trasplantes renales.
A lo largo de estos años, lo que más me ha llamado la atención fueron las reformas a la Ley General de salud, que dieron una mayor esperanza a las personas que están en una lista de espera, para ser trasplantados, porque ya que cualquier persona puede donarles un órgano, siempre que sean compatibles. “Antes tenía que ser un familiar directo, y eso retrasaba los trasplantes”.
Realmente es muy gratificante ver cómo recobran las ganas de vivir los pacientes, cuando son trasplantados. Se ponen alegres y eso me llena de satisfacción y orgullo.