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lunes, 2 de abril de 2018

HIPERTENSIÓN, PUNTA DE LANZA DE INFARTOS Y MUERTE



  • El padecimiento es el preámbulo de otras alteraciones como las cardiovasculares. 


La hipertensión es el inicio de otras enfermedades como las cardiovasculares que pueden desatar la muerte, en casos donde se presentan complicaciones. 

En la actualidad, la hipertensión arterial es una de las causas de mortalidad en México y el mundo, debido a que por su falta de sintomatología, es el principal factor de riesgo que provoca otras enfermedades, sobre todo cardiovasculares, y se detecta hasta que el enfermo tiene complicaciones de salud.

El jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Juárez de México (HJM), doctor Luis Fausto García Mayén, puntualizó que en la mayoría de los casos el padecimiento se presenta entre los 20 y 69 años de edad. Explicó que cuando la presión alta se conjunta con la diabetes mellitus, se convierte en un síndrome que puede causar padecimientos principalmente cerebrovasculares, así como cardiopatía isquémica. 

La hipertensión puede propiciar alteraciones a nivel renal, vascular y de ojo, y es la principal causa de insuficiencia cardiaca, patología vascular cerebral y disección aortica, entre otras. 

Asesino silencioso 
El jefe del Servicio de Cardiología del HJM destacó que la mayor parte de las personas con hipertensión desconoce su padecimiento por falta de síntomas, por lo que se le denomina el “asesino silencioso”. 

Consideró fundamental que la población de cualquier edad se tome la presión con regularidad para diagnosticar la enfermedad en etapa temprana y evitar futuras complicaciones y posible muerte. 

Advirtió que existen alteraciones de tipo congénito que propician la hipertensión arterial desde el primer año de vida. 


Prevención Fausto García Mayén, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Juárez de México (HJM) se pronunció por fomentar la prevención y evitar los factores de riesgo como fumar, ingerir bebidas alcohólicas, sobrepeso y obesidad, adoptar un estilo de vida saludable y hacer ejercicio de manera regular, mantener un control de peso adecuado, eliminar la ingesta de sal para retrasar la aparición de este padecimiento. 

De acuerdo con Notimex, la cardióloga de Mayo Clinic, Amy Pollak, destacó que 75% de la sal que ingieren las personas en su alimentación diaria proviene de comidas procesadas o de salidas a comer, situación con la que se debe tener cuidado porque eleva la presión arterial. 

La persona con presión alta o antecedentes familiares de esta enfermedad debe evitar estas dos opciones, al igual que disminuir o eliminar las cantidades de sodio que consumen para evitar complicaciones en su estado de salud, indicó en un comunicado. 

Los pequeños granos de sal realzan el sabor de la comida, pero en grandes cantidades aumentan la presión arterial, lo cual es un factor de riesgo importante para infartos cardíacos, accidentes cerebro-vasculares, insuficiencia cardiaca e incluso demencia, agregó.

Reducir la cantidad de sal en la mesa o en las comidas fuera puede disminuir la presión arterial y si se esta medida se acompaña con actividad física regular, el beneficio es mayor. 

Recomendó que al comer fuera de casa o pedir comida, se solicite se prepare sin sal, y aunque lleva un tiempo que el paladar se ajuste a una dieta baja en sal, en ese período se puede incorporar más hierbas y especias para acentuar los sabores en su comida, mencionó.

El sodio es un mineral necesario para el cuerpo porque mantiene el balance de líquidos, ayuda a la actividad muscular, a la digestión y a transmitir impulsos nerviosos; pero sólo se requiere una mínima cantidad que incluso se encuentra de manera natural en los alimentos.

El exceso en el consumo de sal de mesa incrementa los riesgos de padecimientos cardiovasculares y de los riñones, hipertensión, alteraciones visuales, calambres en las extremidades y derrame cerebral. 

Estadísticas Nacionales De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, se estima que en México hay 22.4 millones de adultos de 20 años o más que padecen esta patología, de los cuales 11.2 millones tienen diagnóstico médico. De los mexicanos con tratamiento, 5.7 millones mantienen el padecimiento controlado.