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jueves, 28 de junio de 2018

EL EMPODERAMIENTO DEL PACIENTE Y SU FAMILIA EN EL CONTROL DE SU SALUD CON LA INTERVENCIÓN DEL EQUIPO MULTIDISCIPLINARIO

·         El empoderamiento inicia con la intervención del personal que lo atiende, desde el momento que llega a la institución.
  •         Es un proceso a través del cual la gente gana un mayor control sobre decisiones y acciones que afectan a su salud.

El empoderamiento del paciente y su familia solo puede darse a partir de la participación de todo el equipo así lo señaló la Lic. Ma. Guadalupe Urueta Robledo Jefa de Trabajo Social del Hospital Juárez de México, al dar inicio a la Sesión General.

Durante la Sesión General, presidida por el doctor Martín Antonio Manrique, Director General del HJM, la licenciada Urueta explicó que el término empoderamiento se refiere, en su sentido general, a la habilidad de la gente para comprender y controlar las fuerzas personales, políticas, sociales y económicas para tomar decisiones que mejoren sus vidas. Mientras la OMS lo define como un proceso a través del cual la gente gana un mayor control sobre decisiones y acciones que afectan a su salud.

Señaló, además, ante el cuerpo de gobierno y asistentes a la sesión, que si se habla del paciente y su familia, el empoderamiento inicia con la intervención del personal que lo atiende, desde el momento que llega a la institución, se aplica el concepto de educación para la salud que a partir del año 2000 tuvo un enfoque distinto. Ya no solo es pararse frente al usuario y platicarle, sino implica educar al paciente y a su familia durante las fases de la atención médica, con la finalidad de que adquieran los conocimientos y destrezas necesarios para participar activamente en su cuidado.

Se trata de un proceso paralelo a cualquier otra intervención sanitaria, como un conjunto de aprendizajes que contempla 3 aspectos: información, desarrollo de actitudes positivas y promoción de hábitos saludables, acotó la especialista.

Precisó,  que para dar educación al paciente debe tomarse en cuenta cuatro aspectos: necesidades específicas, condición clínica, perspectiva organizacional (Trámites) y Consejo de Salubridad General. (Higiene de manos, riesgo de caídas, cuidados paliativos, fomento a la lactancia materna).

Asimismo, también señaló que en la medida que el paciente se vaya plenamente consciente de su padecimiento y lo que tiene que hacer para cuidarse, se le está educando y así evitamos que por falta de información acuda al área de urgencias cuando no lo amerita, subrayó que el personal responsable de la atención, debe aplicar la hoja de evaluación inicial, pues es ahí donde se indica la atención que el paciente debe de recibir en la institución.  

Respecto de las barreras para el aprendizaje en el contexto de salud comentó que una vez detectada la falta de comprensión del paciente es necesario considerar sus creencias y valores, nivel de alfabetización, nivel educativo, idioma, barreras emocionales, motivacionales, limitaciones físicas y cognitivas así como la disposición del paciente para aprender para tomarlas en cuenta y ser empáticos para darle la atención que merece.


La licenciada Urueta finalizó señalando que una vez detectadas las barreras para el aprendizaje se debe definir un proceso para educar al paciente y su familia considerando las cuatro perspectivas descritas anteriormente. Porque no está alineado a un solo objetivo, cada quien lo aplica a su modo. Por eso junto con la División de Calidad creó el formato para la educación de su paciente y su familia concluyó.