Una pasión por las propiedades curativas de los alimentos
En el mes de mayo de 1876, el periódico Monitor Republicano publicó un texto firmado por el doctor F. Kaska, comentando la presentación del trabajo que el doctor Agustín Reyes hizo en la Academia de Medicina sobre las “maravillosas propiedades curativas” de una bebida llamada Kumys, a base de leche de yegua, que en esa época consumían los tártaros, que históricamente habitaron en las estepas de la región de pueblos nómadas del río Kuma, en el Cáucaso.
El doctor Agustín Reyes, quien nació en Puebla el 12 de octubre de 1830, y en diciembre de 1876 fue designado director del Hospital Juárez, se percató que algunas enfermedades provienen de una mala alimentación.
En el desarrollo de su investigación, el doctor Reyes recordó las propiedades naturales de la leche, como un alimento completo recomendado para las personas de todas las edades, para los tísicos y el raquitismo.
En busca de la disminución de los padecimientos gástricos y de la tos, entre otros, demostró que la propiedad del Kumys estaba en su origen, no tanto en la fermentación, y que depende del grado de fermentación que alcance la bebida para que el paciente con tisis se cure o no.
Para ello fue necesario saber la gravedad del paciente; pues si se encontraba en un alto nivel de enfermedad no se le podía exigir a esta medicina que lo curara. Según una estadística hecha en diversos hospitales de Europa, de 100 enfermos, 80 se curaron por el Kumys, los restantes 20 no presentaron resultados satisfactorios.
El doctor Reyes mostró que la bebida contiene una gran cantidad de sales análogas a las que existen en el suero de la sangre, también se encuentran las materias albuminoides, de acción eminentemente digestiva, la estimulante del alcohol y la que ejerce sobre el tejido adiposo y las propiedades estimulantes del ácido carbónico sobre las capilares y sedativas sobre la mucosa del estómago.
El trabajo realizado por esta medicina alimenticia de fermentación, hacía que los insomnios cesaran pronto, y bajo su influencia el enfermo engrosaba con rapidez, aliviando la anemia.
El traslado de esta medicina de Europa hacía que su precio alcanzara un costo elevado; por lo que su preparación en México estuvo a cargo del Sr. Meflet, quien la elaboraba en su propia casa bajo la vigilancia del doctor Agustín Reyes.
"El Kumys es un líquido lactante de color blanco, de un olor característico que tiene algo del suero, un sabor ligeramente picante semejante a la leche de burra dejando un resabio fresco y agradable, contiene ácido carbónico que lo hace espumoso, dejando destapada una botella con este líquido se dividía en tres capas, la inferior gaseosa, la media de suero con un color verdoso y la superior blanca, formada de cuerpos grasos".
Finalmente quedó demostrado que tenía propiedades curativas, por lo que se recomendaba el uso de la leche a todos los pacientes, principalmente al que presentara síntomas de debilidad endémica.
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