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miércoles, 19 de diciembre de 2018

PACIENTES PEDIÁTRICOS FESTEJAN LA TRADICIONAL POSADA


·         “¡No quiero oro, no quiero plata, yo lo que quiero es romper la piñata!”, cantaron los niños que dejaron sus camas de hospitalización

·         Los pequeños se entusiasmaron y dieron buenos “garrotazos” a las piñatasrellenas de dulces y juguetes


El tradicional y muy popular ¡Dale dale dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino”, convocó a los pequeños pacientes del Servicio de Pediatría, que pesar de acudir en sus sillas de ruedas, se entusiasmaron y dieron buenos “garrotazos” a las piñatasrellenas de dulces y juguetes.

“¡No quiero oro, no quiero plata, yo lo que quiero es romper la piñata!”, cantaron jubilosos los niños que participaron en la gran Posada Navideña organizada por el Voluntariado del Hospital Juárez de México.  

Al iniciar la posada, los pequeños pacientes como Brayan, Diego, Jaqueline, Axel, Dilan, Jesús Antonio, Celia Guadalupe, Celia Guadalupe, Dayana Fabiola y Mario, entre varios niños más, llegaron a la muy mexicana fiesta bien abrigados, acompañados de sus médicos, camilleros y enfermeras, que los cuidaron todo el tiempo.

Ahí los estaban docenas de niños que habían acudido al Servicio de Consulta Externa, y aquellos más que se enteraron de la invitaron para participar en la tradicional posada navideña del HJM.

Animosos y resueltos, los pacientes y los invitados esperaron pacientemente y formaron filas de niñas y niños. En sus rostros había grandes sonrisas de satisfacción y se adivinaban ansias y gran determinación. Todos querían darle a la piñata.

En medio de los cantos de “¡dale, dale, dale!” de sus padres, enfermeras, camilleros y representantes de una decena de fundaciones que colaboran en el hospital, a todos les tocó el turno para dar de garrotazos a las piñatas de siete picos, de cartón forrado con papel multicolor.

Ninguno de los niños se fue desencantado o con las manos vacías. Todos recibieron juguetes o les tocaron sabrosos dulces de las piñatas que se rompieron en medio de una gran algarabía.

En sus sillas de ruegas, los pacientes mostraron satisfechos los “aguinaldos” que les repartieron generosamente los integrantes del voluntariado del HJM, que preside la doctora Imelda Islas Infante, así como de las fundaciones, y del Patronato del hospital, cuya integrante Silvia Rojo les llevó regalos y ricas galletas.

En su mensaje navideño, la doctora Imelda Islas Infante resaltó el valor que muestran los pacientes pediátricos, ya que a pesar de sus padecimientos, muestran gran entusiasmo para disfrutar de este tipo de eventos. “Son unos verdaderos guerreros”, dijo la presidenta del Voluntariado del HJM, quien deseó felices fiestas navideñas y lo mejor para el 2019.

Ahí, Ariadne, una contenta pequeñita de tres años de edad, indicó a su mamá: “¡le pegué, le pegué!”, mientras Hiram, una niña de once años, señaló que “valió la pena haberme levantado desde las cuatro de la mañana, en su casa ubicada en Villa del Carbón, para venir a ver a mi hermana Axel, que está aquí internada”.

Sin duda, Alejandro, de nueve años, y Carlos, de doce, fueron los que más dulces se llevaron, al arrojarse con determinación a los restos de la piñata, en el momento en que caía al piso.     

Antes, en el Auditorio “Doctor Manuel Velasco Suárez”, los pequeños y sus familiares disfrutaron de una verdadera fiesta de música, baile y una alegre presentación teatral.

Tal y como lo hicieran hace unos días en la fiesta que se ofreció a los adultos mayores, la escuela de danza Belash, presentó sus atractivas danzas árabes. Dirigidas por la maestra Ashley Clement, las integrantes del grupo: Beatriz Serrano, Fernanda Bermúdez, Dalila Vázquez, María Hernández y Mayela Padrón Ramírez, arrancaron palabras elogiosas y el reconocimiento de los asistentes.

Por su parte, la compañía de Shows infantiles, Maefi, fiel a su tradición altruista y solidaria con los hospitales, presentó la pieza teatral Cuento de Navidad. “Con ello –dijo la actriz Laura García- queremos que aquellos que por diferentes causas se encuentran internados en el hospital, reciban algo de entretenimiento. Afortunadamente en nuestro país hay una cultura teatral, y la gente recibe bien nuestras presentaciones”.

Posteriormente, los pacientes, los niños invitados y sus familiares disfrutaron de una verbena, en la que se les ofrecieron regalos y una gran variedad de bocadillos, aguas, pasteles y gelatinas.

En este lugar, el chef corporativo de una marca de atún enlatado, que en varias ocasiones ha venido al hospital a participar en este tipo de eventos, resaltó el valor nutritivo del alimento, que además tiene buena aceptación entre la población. Se trata de la proteína más noble, que además ayuda a la reducción de triglicéridos en la sangre.

Finalmente, con cara de satisfacción. Cargados de juguetes y regalos. Después de haber disfrutado de la posada navideña, los pequeños pacientes pediátricos regresaron a sus camas en hospitalización.